miércoles, 25 de septiembre de 2013

Parches.

Hoy, en mi reducida y (milagrosamente) silenciosa clase, en historia, hemos estado hablando del "Despotismo Ilustrado", que trata de un parche que trataron de poner los monarcas de la época para que los reyes de esa época aún tuviesen el poder en una monarquía absoluta, sin que el pueblo se revelara, y mantener al pueblo "contento", pero sin mucho éxito. La gente se dio cuenta y tras la muerte de estos monarcas, el Despotismo Ilustrado desapareció.
  Esto me hizo pensar en bastantes cosas, y relacioné la historia de nuestro pequeño mundo con algo tan remoto como el amor.
Muchas veces, en el amor, la gente trata de poner un parche en la herida que le ha dejado su pasado, y en este caso, utilizan a otra persona, a la que supuestamente aman, como parche, para olvidar su pasado, pero, como en la historia que se repite una y otra vez, no sirve para nada.
Estos ilusos parches que se sienten queridos, son engañados, y una vez quitado el parche, el propio parche es el que necesita otro parche para tapar la herida que le ha dejado ser un parche de otra persona, y así sucesivamente, convirtiendo este mundo en un mundo de inútiles parches.
Desde mi punto de vista, deberíamos evitar usar parches, como en la historia, y aceptar nuestros fallos y derrotas en la vida, como las hubo en el inmenso trayecto de la vida de nuestro planeta. Una vez aceptadas estas derrotas, de nada sirve poner un parche, ya que lo que de verdad consuela es ver el futuro con mejores ojos, sin futuros fallos, y con alguien que de verdad te haga sentir bien acompañado en un buen momento de tu historia, aunque, sin duda, habrá más heridas y fallos a lo largo de tu vida, pero, sinceramente, ¿qué importa el pasado cuando lo pasado pasado está? ¿Qué importa recordar que algo te hirió si te sirve de lección para un futuro mejor para ti?
No recaigas nunca, y jamás uses parches. Los parches solo enfadan y consiguen que hayan revoluciones, quitándote todo el poder de encima, como a aquellos monarcas ilusos y frustrados por el poder que empezó a coger el pueblo. Por eso, antes de que el pueblo (o en este contexto, el amor) se vuelva en tu contra, utiliza el verdadero afecto como primer valor, una buena solución, no un desgastado e inútil parche.
Recuerda, la historia de tu vida está lleno de heridas, heridas pasadas, que como todo pasado en la historia, termina por ser recordado en el momento más o menos oportuno, por eso, ánimo.

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